Obvio

Sale el sol, se esconde, vuelve a salir, saluda la luna, otra vez la luz, de vuelta la oscuridad, y el círculo amarillo una vez más, y las tinieblas y las estrellas nuevamente. Sigo tachando los días en el calendario y yo nada.
Todo y yo nada. Yo nada, yo nada, yo nada, yo nada. Ya me acostumbré a nada. O sea, a todo. Porque nada es todo para mí y todo ahora es nada. Nada, nada, nada.
Nunca supe nadar bien, es eso.