No sé si en la vida literalmente cada momento es diferente, o si literalmente cada momento uno está esperando que sea diferente. El incentivo puede ser tal o cual, pero uno al fin. La monotonía y el encarcelamiento en la rutina no es más que un recuerdo, que un intento de supervivencia de las ruinas de lo tristemente olvidado.
Toc-toc, tratan de volver. Pero no vencieron al presente. Lo sé porque si no no estarías leyendo esto.

Ni a mí

Los ojos ajenos me quieren comer, los ojos ajenos no van a poder. Si bailan por todas jaulas y se detienen en mí, les digo, yo les aviso, terminarán por sonreir. Puedo sola, yo quiero sola, escribo fuerte así. Si la droga es mala, por qué no, yo también. Nada es perfecto, nadie es perfecto, mi perfección fue hasta aquí. Aunque escucho en mi cabeza sus tristes voces mugir. Chascomús y esa vaca que nunca escuché, no lean estas liñitas que sin querer dibujé. Es un canto pero liñitas sólo quedarán, no importa, a quién le importa, qué más hubo acá

Ni nos vimos

Bariloco

Tiempo pasa, Nati queda

Hacía mucho. Hay una característica que se repite pero no creo que tenga que ver. Es mi cabeza, y mis sueños, y mi ilusión, la cual golpeo pero no muere. Muere mi buen humor, mi borrachera, mi energía, pero mi esperanza sigue intacta. Y aunque digan que es lo último que debe desaparecer, tengo que decirles que el nivel de la mía es extremo y merece ser aniquilado. Y que me lleva a situaciones que ya no quiero, puedo, ni debo tolerar más.

Sueño, sueño, vivo y me duele. Imagino, camino y tropiezo. Me ilusiono, bailo y nadie me agarra de la mano. Mientras en mi cabeza el tiempo se frenó, afuera todos gritan, toman, se dan besos y se ríen. Cuando por fin entro en movimiento, todos ya están durmiendo. Estoy a destiempo, no entiendo su rítmo, su ir y venir. Les digo "pelotudos", pero la pelotuda soy yo.

Despertate, Nati. Soñar es lindo pero dormido no se puede bailar.

The end

Aunque digan que no, odiar y sentirse odiado da placer. Analizar el actuar del otro, tenerle cada vez más bronca, saber que no te aguanta y vos aguantarlo menos y que se convierta en una guerra de "quién tiene más ganas de matar al otro"... No me vengan con la paz y esas giladas. Eso es así. Lo disfrutamos. Nos gusta sentir extremamente. Así como amamos amar y ser amados, y queremos demostrarlo y sentir que el otro nos lo quiere hacer saber.
Pero así como amar sin ser amado es horrible, odiar sin ser odiado, también. Pero de lo que yo quiero hablar ahora, es de cuando no te quieren y vos sí. Cuando sabés del rechazo que tiene otro hacia vos pero vos no podés hacer más que quererlo con el alma. Que te esforzás por odiarlo y maldecirlo pero sólo te dan ganas de sonreirle. De abrazarlo. De decirle cuánto lo querés.
Hay veces que ya no se puede hacer nada. Que hay que callarse la boca y esperar. No depende de vos esta vez. Depende del otro. De que vuelva a abrirte los brazos para volver a contenerte cuando llorás y hacerte reir en tus mejores días. Acá sigue la misma. Te espero.

No estoy muerta, sólo me aburrí

Me aburrí de pensar y de escribir lo que pienso.
Yo soy simple, pienso, luego escribo. Como ya no pienso, no escribo. Bueno, sí, sigo pensando tanto pero me lo niego y no lo escribo. Así sólo queda documentado en mi cabeza, que, por suerte, me traiciona y me hace creer que ya no pensaba más y simplemente vivía y sonreía.
Vivo, sonrío, pienso y escribo. Al final, siempre la misma. Y claro.

Obvio

Sale el sol, se esconde, vuelve a salir, saluda la luna, otra vez la luz, de vuelta la oscuridad, y el círculo amarillo una vez más, y las tinieblas y las estrellas nuevamente. Sigo tachando los días en el calendario y yo nada.
Todo y yo nada. Yo nada, yo nada, yo nada, yo nada. Ya me acostumbré a nada. O sea, a todo. Porque nada es todo para mí y todo ahora es nada. Nada, nada, nada.
Nunca supe nadar bien, es eso.

Memoria imaginativa off

No, amar no dejó de ser imaginar. Imaginar sigue significando amar igual que hace unos meses, un año, una eternidad. Simplemente que yo me olvidé de soñar.
Sí, no sólo que no amo, si no que tampoco hago lo que por defecto significa lo mismo. Ya de tratar de amar me rendí, pero de soñar no. Podía. Me salía. Me surgía. Hasta hace un tiempo. Tengo fé de que capaz el amor esté tan cerca que no valga la pena seguir deseando porque está llegando él, real, por fin. Por fin, capaz, deje de ser un mito, un cuento, una escucha, y se convierta en algo concreto y sentible. Palabra que invento pero que deberían todos implementar en sus vidas.
Amen.

Zip zap BOING

Me convertí en un ser rencoroso, peleador, celoso, envidioso, intolerante, gritón y quejoso. Pondría "etcétera", un etcétera en mayúscula, negrita y tamaño cincuenta y tres. Pero mejor lo cuento, no lo escribo. Lo comento. Lo pongo pero con filtro. Entre palabras. Para que no se vea mucho, para que no se note.
Es que creo que estoy perdiendo transparencia, sensibilidad y sencillez. Que me estoy tornando más oscura, más perversa, más interesada. Siempre me quejé de ser básica, pero con básica no me refería a simple. Si algo me gustaba de mí, era mi simpleza. ¿Y ahora?
... ¿Y Candela?

VG

Las estrellas sí pueden verse. Muchas, casi todas. Y con más luz que nunca. El arena, el mar, el sol escondiéndose por allá, y naciendo por encima del mar. Saludando, iluminando, matando a la noche, despertando al día. Preguntándose si ese beso mañana volverá, seguirá vigente, si te acordarás, si será para el olvido, si realmente te habrás olvidado. El sol que cuando vuelvas a abrir los ojos va a estar en lo más alto, saludándote, dándote calor, incitándote a que te metas al grandioso y efusivo mar. Que nades, que la arena se te meta en la maya y te moleste. Que te tires abajo de una ola, que una de éstas te revuelque, que grites porque hay un aguaviva que en realidad fue un alga. Que un viejo sabio te diga que mejor vayas más para la izquierda porque ahí hay una canaleta, y cuidado con la corriente. Salir del mar y jugar al voley mojada, tirarte al piso para salvar una pelota que finalmente no lo lograste y convertirte en una milanesa. Milanesa como la que vas a cenar esa noche cuando llegues roñosa a tu casa, y te vayas a bañar, y te maquilles y transformes y conviertas en una chica hecha y derecha. Esa misma chica que va a dejar de ser hecha y derecha cuando vuelva caminando por la playa, con dolor de pies, los zapatos en la mano, charloteando con cualquier grupo de simpáticos que ande por ahí y te convide un poco de pan recién hecho. Y el sol que se asoma por el mar y otra vez el mismo ciclo.
Definitivamente esa es la única rutina que no te aburre. Que no le aburre. Que no me aburre. Villa Gesell, GRACIAS.