Tiempo pasa, Nati queda

Hacía mucho. Hay una característica que se repite pero no creo que tenga que ver. Es mi cabeza, y mis sueños, y mi ilusión, la cual golpeo pero no muere. Muere mi buen humor, mi borrachera, mi energía, pero mi esperanza sigue intacta. Y aunque digan que es lo último que debe desaparecer, tengo que decirles que el nivel de la mía es extremo y merece ser aniquilado. Y que me lleva a situaciones que ya no quiero, puedo, ni debo tolerar más.

Sueño, sueño, vivo y me duele. Imagino, camino y tropiezo. Me ilusiono, bailo y nadie me agarra de la mano. Mientras en mi cabeza el tiempo se frenó, afuera todos gritan, toman, se dan besos y se ríen. Cuando por fin entro en movimiento, todos ya están durmiendo. Estoy a destiempo, no entiendo su rítmo, su ir y venir. Les digo "pelotudos", pero la pelotuda soy yo.

Despertate, Nati. Soñar es lindo pero dormido no se puede bailar.