Cross over

Das vuelta la página, termina el capítulo, la historia es la misma, abriste los ojos. La jerarquía del libro, capítulo por capítulo, indicaría que es tan verídico lo anterior como lo que ves ahora que tenés los ojos abiertos. Porque antes, aún con ojos cerrados, veías, y crees que veías más. Veías de otra forma. Estaba escrito con letra más legible, al menos para tu esencia, para tus ganas, para eso que dicen que se llama felicidad.
El nuevo capítulo te aburre. Criticás al escritor. Todo eso está tan lejos de lo que leíste una página antes... Entonces pensás que quizás tu libro vino fallado y le faltan páginas. No hay coherencia, si no. Sin embargo algo te dice que está muy bien así, que mejor que sea así, que la opción sería eliminar el capítulo anterior y no en el que estás ahora, y te negarías por siempre, porque no hubo capítulo más lindo que ese anterior, tan sentido, y a la vez, tan efímero...
Pero el capítulo nuevo te aburre, entonces volvés atrás. Buscás el anterior. Vas páginas para atrás. O algo no te lo permite hacer, o quizás la letra sea ilegible, se haya tornado borrosa o muy clarita. O quizás solo veas páginas en blanco, o tal vez sólo te lleve a un capítulo todavía anterior, que leíste hace mucho.
Te despertaste, querido amigo, lo otro fue, pero ya no es, y quizás ahora que lo mirás con ojos despiertos; nunca haya sido en verdad.