Persevera y

Lo otro fue un desliz. Quedaría más con el otro blog pero bueno, terminó acá por una cuestión de que es más sano para todos que nadie lo lea.
No más... Listo. Me gusta estar tan segura, saberlo. Haberlo llorado así. Haberlo gritado así. Haberlo pensado tanto en un estado no tan puro pero a la vez, que me llevó a aceptar cosas que de otra forma no podría. Era hora de asumirlo y lo asumí. Esto ya me lo había cuestionado de alguna forma, pero nunca de esta manera.
Es lindo estar tan segura de algo por una vez en la vida. Aunque esa certeza sea la certeza de algo malo. Porque estar segura es lo único que me puede llevar a cortar con eso. Y me está llevando.