Alicia

"Yo te explico", le dijo al espejo. "Está todo bien pero está todo como el orto, ¿entendés?". El espejo la miró extrañada. ¿Cómo no iba a entenderla? Si el espejo es quien se lo hizo saber, si el espejo es igualito a ella, con la única diferencia de que, en realidad, no es.
Odia los espejos. Le cuentan que las cosas no son como quieren. Le hacen saber que lo que se tapa con unos gritos, por más que sean sinceros, sigue intacto. Le demuestran que sus teorías son mentiras, que no es que no está necesitando nada de eso, que eso se dice sólo para poder seguir de pie sabiendo lo que se pierde. El espejo miente a veces, también. Miente porque el espejo es lo que la persona es. Si ella miente, el espejo también. Pero a veces, en estados extraños y en situaciones particulares, el espejo dice algo diferente a lo que ella dice. O ella también lo dice, pero sólo puede darse cuenta a través del espejo.