Y soy testigo de historias, y de gentes, y de amores, y de aventuras. Soy una buena testigo. Las comparto, las entiendo, me río, las comento. Digo comentarios muy buenos. Casi las siento como propias. Me encantaría sentirlas del todo. Me encantaría apropiarme. Me encantaría que fueran solamente mías.
Pero son de ella, de él, de ellos y de ellas. Nunca voy a poder robar todo eso, aunque quisiera. Aunque es totalmente desleal y denota poca personalidad y amor por la vida propia, lo haría sin dudarlo. Pero es imposible.
Entonces me siento en una silla a tratar de tejer mis historias, mis gentes, mis amores y mis aventuras. Pero es difícil tejer sin hilo. Así como no se puede comer sin comida, cantar sin voz, mirar sin ojos y escribir sin nada para contar.
Sí, esto último es una mentira. Tengo palabras y palabras acumuladas y jamás conté algo realmente contable. Pero: capaz lo que hago no sea escribir, si no ordenar palabras de una manera que parece coherente.