Y del llanto a decir que no. A callar un no, pero a sentirlo más que nunca. A saber que importa poco y nada lo que digan o dejen de decir, que no hace falta hacer evidente la negación mientras viva dentro de uno. No hay cosa que me deje más tranquila que estar tan segura de todo ésto. Darme cuenta que no era necesario exteriorizar mi contrariedad con las pelotudeces que dicen y quieren imponer. Percatarme de que es mejor así: que piensen que estoy bajo su dominio. En mis adentros, hago lo que se me canta y ellos LTA!