Y te quiero y te espero, te busco por todas partes. Te encuentro en la mitad de la semana, te recuerdo, pienso en lo que vivimos, en lo que significás cada vez que aparecés en mi vida. Sos regular, vas y venís, pero te tengo menos de lo que me gustaría. Siete veces menos.
Me gustaría abrazarte y nunca dejarte ir. Vivir en vos eternamente. Porque cuando te fuiste, me arrepiento de lo que hicimos, de lo que dejé, de lo que ingerí. Pero te quiero. Te juro que te quiero. Sos un mal-bien sumamente necesario al cual no estoy dispuesta a abandonar.
Nunca me dejes, viernes.