El tiempo pasa, tic-tac. La gente crece, las plantas crecen, los árboles están cada vez más altos. Los bebés aprenden a hablar y se hacen nenes, a los adultos les van saliendo canas, los metales se oxidan, a la gente le crece el pelo, se lo corta, se tiñe, se pone extenciones, se rapa, vuelve a crecer. Tic-tac.
Y yo acá desde hace meses, años. Intacta. Con el pelo más corto, las uñas más descuidadas, un arito en la nariz, el pelo un poco más rubio, con unos kilos más. Tic-tac. Pero tan, tan igual...
El tiempo no me afecta adentro. Nunca. Soy una nena de trece en un cuerpo de dieciséis. Por eso me peleo conmigo. Tic-tac. En realidad quiero jugar a las muñecas, y tengo que estar mostrándome de otra forma. Ahora entiendo.